En estos momentos me siento cansado.
Muchos rostros en mi mente.
Personas.
Situaciones tan diversas y dispares como la vida misma:
Olvidos, perdones, falta de dialogo, enfermedades, despistes, trabajos, ilusiones, besos, recuerdos, llamadas,abogados, oraciones, dudas, sonrisas y lagrimas.
Me siento desnudo. Un corazón que acoge, escucha, guarda todo aquello recibido. Hoy no doy para más.
Me siento como el hombre de ninguna parte, el Nowhere Man de los Beatles. Soy una canción a la que le falta la letra. Tiene melodía, pero se siente despojado de todo en la noche.
En esta noche de diciembre me siento diferente. Hoy he pasado el día en la compañía de un pequeño grupo. En la sencillez, el frío que hacía por fuera y el calor que llevábamos dentro. Para nosotros hoy empieza el adviento, un tiempo especial de esperanza entre tanto ruido y luz bonita pero vacía por dentro.
Hemos orado y compartido. Silencio, lágrimas, alegrías y tristezas. Una nueva manera de mirar a la vida. " Alguien " nos ha creado y dado una vida que es maravillosa. En la alegría y en el dolor estamos unidos: " venid a mi los que estáis cansados y agobiados".
Como hacer que las cruces de la vida, se transformen en oportunidades para crecer, e ir caminando en busca de la luz, hacia el que lo es todo para nosotros.
He recordado y orado, a muchas personas. Algunas que hoy y mañana cumplen años, especialmente. Las he acariciado desde el cariño mutuo que nos une.
Y a ratos como telón de fondo me venía esta pieza instrumental y espiritual de Van Morrison, titulada September Night. Pertenece a su expléndido cd, Inarticulate Speech Of The Heart. Por algunos muy criticado, para mi ( y más gente) una joya en la que algunas piezas instrumentales te elevan a lo sublime. Hoy cambio el titulo a la canción y en medio de una semana muy movida, donde he vivido un poco de todo, escucho ahora esta místico paisaje sonoro: December Night, noche de diciembre.
Tanto sentimiento junto a veces se vuelca en música, con esos coros y esos gemidos, suspiros o lamentos que ponen poesía y voz a tanto amor y gratitud por la vida, aún en momentos bien difíciles.
Un canto a la esperanza. Abre tu corazón. Se acerca la liberación. Escucha el silencio, sus latidos. En la noche de diciembre. Os quiero.
29 de noviembre de 2012
Hay días en que la humedad cala los huesos de la mente,
la lluvia cae sin piedad entre las paredes de la habitación,
los sentimientos se desparraman y todo parece perderse en la distancia.
Los dolores nos hermanan en la tenue sombra de una nueva noche.
Y afligido entre las sábanas... suspiro ante la fragancia de los recuerdos.
Los escalofríos me seducen cuando te siento tan adentro.
Con esta canción de Graham Nash y su excitante sólo de armónica, mi ser te acaricia y consuela en las tristezas de la madrugada. Para ti.
La semana ha sido de mucho movimiento.
Mi corazón está cansado.
Hoy necesito silencio.
El silencio puede ser muy ruidoso a veces.
Solamente deseo recordar rostros.
Contemplarte.
Tuvimos unos momentos maravillosos, pero ya se han ido.
La lluvia transforma nuestras percepciones e inevitablemente,
los días perdieron los sueños dorados.
Y aquí sentado en la penumbra,
tu recuerdo me envuelve,
tras un suspiro y una sonrisa.
Aquí os dejo con esta canción de los Doors. Bella y sutil, envuelta en esos cosquilleantes teclados y la evocadora voz de Jim. Una buena manera de despedir al verano.
Mirar al horizonte no es tarea sencilla algunas veces. Aunque lo desees, no depende de que el sol brille más o menos, da igual que llueva o no. Está claro que el corazón necesita unas vitaminas para saborear la vida con dignidad.
Los sentimientos no se pueden discutir. Pero que ocurre cuando el corazón de las personas es acallado, ninguneado a martillazo limpio, un día sí y otro también.
Los sonido del silencio ahondan en mi corazón. No me sirve la canción de Simon & Garfunkel, ni canción alguna por muy preciada que esta sea. No hay banda sonora en el día de hoy para el dolor.
Hay momentos y situaciones en que sólo puedes estar ahí. Acoger y escuchar. Sobran palabras y más aún sermones de los de "consejos vendo pero para mí no tengo".
Que difícil. Hay muchos corazones solitarios a nuestro alrededor.
No estoy triste, ni echo polvo. Pero si que llevo en mi equipaje el sufrimiento de otros. ¿ Cómo no hacerlo?.
Dicen que el sufrimiento es una ocasión y oportunidad para crecer en la vida. Puede que así sea, me gusta creerlo, pero a veces cuando sientes el calvario de algunas personas, no dejas de casarte nuevamente con la impotencia. Quien sabe. Así que hoy miraremos juntos a ese oscuro horizonte.
Desde el silencio hoy me vuelvo a unir a tu persona.