Estos días estoy meditando un proverbio hindú, que me viene bien para momentos difíciles:
" El sabio no dice lo que sabe , el necio no sabe lo que dice".
Suena Dan Fogelberg en su increíble cd navideño : First Christmas Morning. Un obra maestra de buen gusto y llenos de exquisitos pasajes sonoros. Se unen piezas navideñas clásicas, como mucho material compuesto por él que le da un sabor especial. Y unas instrumentales maravillosos.
Estoy feliz de vivir una nueva Navidad. Realmente creo que el nacimiento de Jesús es maravilloso. Dios está chalado de amor por nosotros y se nos muestra en la ternura de un niño. Sorpresa, caricias, quietud, paz y sufrimiento.
Nos ha nacido un Jesús que será consecuente con una anuncio de amor y misericordia. La vida es bella ( a pesar de las tragedias ) y hemos de luchar por un mundo más humano y justo para todos. Deseo recordar de corazón a tantos seres humanos, que injustamente sufren los avatares de la vida y el egoísmo atroz de la raza humana.
A los que están en paro, o no pueden pagar el recibo de la luz o no tienen para comer. Me entendéis.La lista sería muy larga. Acoger a cada uno de ellos es acoger a este niño que nos trae la salvación y al cual hemos descafeinado su revolucionario mensaje.
También recuerdo a todos los abatidos por la tristeza en estos días. Estoy convencido de que podréis ver a vuestros seres queridos en el día de vuestra resurrección. Disfrutad todo lo que podáis de vuestra vida.
Que la paz llene vuestros corazones de esperanza. Y que su luz ( esa que nace en el corazón y no se apaga el 7 de enero) os acompañe en el día a día.
Que este próximo 2013 sea más llevadero: nunca peor.
En estos momentos me siento cansado.
Muchos rostros en mi mente.
Personas.
Situaciones tan diversas y dispares como la vida misma:
Olvidos, perdones, falta de dialogo, enfermedades, despistes, trabajos, ilusiones, besos, recuerdos, llamadas,abogados, oraciones, dudas, sonrisas y lagrimas.
Me siento desnudo. Un corazón que acoge, escucha, guarda todo aquello recibido. Hoy no doy para más.
Me siento como el hombre de ninguna parte, el Nowhere Man de los Beatles. Soy una canción a la que le falta la letra. Tiene melodía, pero se siente despojado de todo en la noche.
En esta noche de diciembre me siento diferente. Hoy he pasado el día en la compañía de un pequeño grupo. En la sencillez, el frío que hacía por fuera y el calor que llevábamos dentro. Para nosotros hoy empieza el adviento, un tiempo especial de esperanza entre tanto ruido y luz bonita pero vacía por dentro.
Hemos orado y compartido. Silencio, lágrimas, alegrías y tristezas. Una nueva manera de mirar a la vida. " Alguien " nos ha creado y dado una vida que es maravillosa. En la alegría y en el dolor estamos unidos: " venid a mi los que estáis cansados y agobiados".
Como hacer que las cruces de la vida, se transformen en oportunidades para crecer, e ir caminando en busca de la luz, hacia el que lo es todo para nosotros.
He recordado y orado, a muchas personas. Algunas que hoy y mañana cumplen años, especialmente. Las he acariciado desde el cariño mutuo que nos une.
Y a ratos como telón de fondo me venía esta pieza instrumental y espiritual de Van Morrison, titulada September Night. Pertenece a su expléndido cd, Inarticulate Speech Of The Heart. Por algunos muy criticado, para mi ( y más gente) una joya en la que algunas piezas instrumentales te elevan a lo sublime. Hoy cambio el titulo a la canción y en medio de una semana muy movida, donde he vivido un poco de todo, escucho ahora esta místico paisaje sonoro: December Night, noche de diciembre.
Tanto sentimiento junto a veces se vuelca en música, con esos coros y esos gemidos, suspiros o lamentos que ponen poesía y voz a tanto amor y gratitud por la vida, aún en momentos bien difíciles.
Un canto a la esperanza. Abre tu corazón. Se acerca la liberación. Escucha el silencio, sus latidos. En la noche de diciembre. Os quiero.
29 de noviembre de 2012
Hay días en que la humedad cala los huesos de la mente,
la lluvia cae sin piedad entre las paredes de la habitación,
los sentimientos se desparraman y todo parece perderse en la distancia.
Los dolores nos hermanan en la tenue sombra de una nueva noche.
Y afligido entre las sábanas... suspiro ante la fragancia de los recuerdos.
Los escalofríos me seducen cuando te siento tan adentro.
Con esta canción de Graham Nash y su excitante sólo de armónica, mi ser te acaricia y consuela en las tristezas de la madrugada. Para ti.