
El horizonte despejado.
El sol embaucador.
He caminado,
orado, llorado y sonreído.
Huellas de esperanza en la playa,
hoy las cruces no me pesan tanto,
la brisa flotando las ha llevado.
Y tu rostro asomaba nítido.
A tantos corazones solitarios he recordado
y tus lagrimas he acariciado.
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